Egresaron los primeros pilotos del año

Este fin de semana, tres personas cumplieron el antiguo sueño humano de volar por sus propios medios. Se recibieron de piloto privado. Esto quiere decir que pueden tomar un avión y volarlo sin nadie más a bordo, ellos solos y su aeronave. Fue la primera camada del año y sus historias, orígenes y sueños son bien diversos.

Blas Pachano nació hace 19 años en Lago Puelo, un pueblito chubutense de 3000 habitantes a más de 1600 kilómetros de nuestra ciudad. “Empecé el curso en Bariloche pero me salía muy caro allá”, relata Blas “Y como tengo familiares en Lobos, después de mucho averiguar, encontré ahí el mejor lugar para hacer el curso”. Se vino a vivir a Lobos y realizó el curso en la escuela del AeroClub Fortín Lobos. Ahora, con todo el futuro por delante, evalúa su abanico de opciones: “Mi idea originalmente era seguir hasta comandante de Aerolíneas, pero ahora también me interesa los vuelos para apagar incendios forestales, veré que voy a hacer.”

Blas Pachano con su flamante título

Nestor Faraldo, también eligió Lobos para volar las 40 horas necesarias y recibirse de piloto, pero por una cuestión de raíces. “Soy nacido y criado en Elvira, hice la secundaria en Lobos y me vine para Ezeiza a los 19 años”, narra Néstor. Hoy con 58 años no olvida sus orígenes. “Siempre soñé con volar, desde muy chico; incluso quise entrar en la escuela de aviación en Córdoba y no pude”. Pero el sueño no  se esfumó y a pesar de que hoy vive a pocos minutos de varias escuelas de aviación, eligió la escuela del AeroClub Fortín Lobos por una razón muy importante. “Ahí me siento como en casa”. Ahora quiere aprender a manejar una aeronave superior y no duda: “Mi idea es seguir volando en Lobos”.

Nestor Faraldo y Hilario Facetelli

Hilario Facetelli sí es de Lobos, nacido y criado. Pero su destino de piloto se remonta más atrás, incluso antes de su nacimiento hace 27 años. “Mi abuelo materno, Dante Herrera, voló a principio de los ’70. Hay algo familiar también dentro de mi meta”, reconoce Hilario. No le fue fácil, empezó el curso hace 3 años pero no pudo continuar. Retornó con todo en septiembre del año pasado y no paró hasta este fin de semana, donde aprobó el examen teórico (que consta de 100 preguntas) y luego la evaluación práctica: ahora ya puede decir que es piloto. “Me gustaría seguir con la carrera comercial, que pase a ser un trabajo más allá del hobby”, se entusiasma Hilario y sueña con nuevos cielos.

“La idea este 2019 es proyectar una escuela de aviación diferente”, explica Joaquín Ortiz, presidente del AeroClub Fortín Lobos, piloto y apasionado por la aeronáutica. “Pensamos en los alumnos jóvenes que van a terminar arriba de un avión de línea, haciendo de la aviación su profesión”. Los planes de Ortiz para la institución son claros: “Para eso estamos creciendo mucho en unidades e instructores”. La escuela cuenta con cuatro experimentados pilotos a cargo de la instrucción: Armando Echegaray, Agustín Antelo, René Pessano (ex instructor de fuerzas armadas) y el jefe de instructores, Matías Dimaro. La idea de Ortiz es concreta: “Queremos ser el puntapié inicial de un trabajo para toda la vida”.

El instructor Armando Echegaray se cerciora sobre el correcto procedimiento del ritual de egreso en el flamante piloto Hilario Falcetelli

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